PTC

JAIME VARGAS RAMÍREZ
31-01-10

A propósito de los cien mil pesos que Uribe ofrece a los estudiantes de Medellín para que se conviertan en informantes, me cuenta doña Lilia* que... acosada por las dificultades económicas y la violencia en el oriente antioqueño, llegué a Medellín hace 16 años y me fui a vivir al noroccidente, con mis cuatro hijos: dos niños y dos niñas. Me la rebusco arreglando casas y el hijo mayor, que ya pagó servicio militar, trabaja en construcción. Salgo a las seis de la mañana y regreso cinco o seis de la tarde. El barrio está tranquilo gracias al combo (los melenudos*) de muchachos que lo cuidan.


Sí, la verdad, ellos se encargan de dirimir los conflictos que se presentan entre vecinos; hace un par de años un muchacho de 17 años intentó violar una niña de nueve y la mamá fue a la estación de policía más cercana pero le dijeron que necesitaba testigos y le recomendaron que la cuidara más. Frustrada se fue para una comisaría de familia y allí le exigieron veinticinco mil pesos para iniciar el proceso de denuncia. Le tocó entonces hablar con el combo de muchachos del barrio para que intercedieran, quienes en dos días localizaron al agresor y lo desterraron del barrio por dos años. Usted no me va a creer pero la casa en el día permanece con ventanas y puertas abiertas porque a los ladrones los castigan, de acuerdo con la falta, con una amonestación, con destierro y por último con la muerte; bueno y a veces les dan sus pelas para que aprendan.

Claro que el combo de algo tiene que vivir, y entonces se las arreglan para manejar la “olla” del sector y la fidelidad de los consumidores. Estos tienen que comprar la droga al combo y consumirla en el sitio adecuado para tal fin. Muy bueno por que no pueden estar fumándosela por ahí en cualquier parte delante de los niños. Nos cobran cada ocho días mil o dos mil pesitos por vigilar la casa y a los buses que llegan al sector igual les cobran un impuesto. La gente ya casi no va a la policía a denunciar cosas porque no hacen nada, es más fácil y efectivo hablar con el combo para que arreglen las cosas. Es más, cuando tenemos fiestica, dos o tres de ellos nos acompañan para que ningún borracho se la vaya a tirar.

El presidente en vez de darle cien mil pesitos a estudiantes para el sapeo, debería recompensar con esa plata, a los mejores mil estudiantes de estrato uno para que estos no se metan en problemas y sean ejemplo a seguir por el resto. Yo le pido a Dios todos los días que mis dos hijos, de 21 y 17 años no les de por meterse al combo, pues si bien allí consiguen platica para ayudar, los matan a cada rato los de los otros combos o la misma policía.

Usted no me está preguntando, pero si se pudiera votar por los combos de los barrios yo votaría por ellos, a mi me han resuelto ya varios problemas que las autoridades no han podido o no han querido. Por algo la gente defiende a los muchachos de los combos cuando la policía los quiere capturar, como pasó en estos días en otra comuna. Vivimos una violencia muy horrible; imagínese que por donde yo vivía llegaron los guerrilleros primero, luego los paras y después el ejercito y los inocentes tuvimos que salir sólo con la ropita. Tengo una finquita que voy a verla cada que puedo, pero ya está en ruinas, todo el esfuerzo de años está perdido.

Ahora mismo un vecino quiere construir sobre una pared de mi casa y no quiere reconocerme nada, y no creo que a la policía le interese el asunto por lo que me va tocar ir donde los melenudos a que me ayuden a resolver el problema.

Mejor dicho, hasta que la juventud que se está levantando en los barrios pobres no tengan una oportunidad para trabajar y estudiar para poder salir adelante, este problema no va a parar y el gobierno todo lo quiere solucionar con policía, ejercito y ahora con informantes. Ahora solo falta que empiecen a darle dedo a gente inocente y los combos a matar a todos los que ellos crean que se volvieron sapos.

En todos los barrios hay juventud esperando un oportunidad que no llega por parte del Estado, pero los narcotraficantes sí hacen presencia en lujosos carros donde les traen la mercancía con la que ellos, distribuyéndola, sobreviven y marcan territorio a punta de bala y crece además la ilusión de algún día llegar a ser patrones. Llevo diez y seis años en este barrio y no veo que la situación pueda cambiar tan fácil. Me consuela y me preocupa a la vez que en otras comunas la cosa está peor, como en la Comuna 1 donde vive una hermana. Pobrecita, a ella le ha tocado ver como se matan los muchachos de su cuadra.

*Nombres cambiados

Vistas: 0

Comentario

¡Tienes que ser miembro de PTC para agregar comentarios!

Únete a PTC

© 2012   Creada por PARTIDO DEL TRABAJO DE COLOMBIA.

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio